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Allí inició una nueva y fascinante experiencia
docente en el Instituto de Ciencias en las áreas
de Literatura e Historia, ya que había desarrollado
un gran interés en esas disciplinas debido a su
pasión por la lectura y gracias a los conocimientos
aprendidos en la extensa y rica biblioteca de su
padre, el Lic. José G. del Hoyo. Además logró un
trabajo en la Biblioteca Pública Elias Amador, la
cual ahora es parte del Museo Pedro Coronel. Allí,
además de su labor como bibliotecario, aprendió
a paleografiar documentos antiguos de diversas
épocas, en especial de los siglos XVI y XVII.
Después de algunos años llegó a ser el Director de
esa magnífica Biblioteca Pública.
El haber presentado con mucho éxito una
excelente investigación histórica sobre Jerez, su
pueblo natal -¨El Ambiente Intelectual, Artístico
y Social de Jerez en la época de López Velarde¨-
durante el Congreso Mexicano de Historia,
celebrado en Zacatecas en septiembre de 1948,
y el que en 1949 se publicara como el primero
de sus más de 25 libros con el nombre de ¨Jerez
el de López Velarde”, así como su experiencia
de más de 17 años como profesor, fueron
fundamentales para ser invitado a formar parte
de la planta de profesores del recién fundado
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey.
Recordando sus primeros semestres
en el Tec, platicaba que una vez que
pasó por un salón del primer piso de
Aulas I, observó por las ventanas
muchas cajas apiladas. Alcanzó
a distinguir que se trataba
de libros y el salón estaba
cerrado con llave. Debido
a su curiosidad innata de
investigador,
se
atrevió
a preguntar a su jefe, el
licenciado Alfonso Rubio, sobre