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La familia de Netzahualcóyotl fue víctima de
esta disputa, pues su padre fue derrotado y
asesinado por Tezozómoc, el gobernante de
Azcapotzalco. Nezahualcóyotl, heredero del
señorío de Texcoco, logró escapar y tuvo que
refugiarse con amigos leales a su familia, y,
más tarde, con otros enemigos del señorío de
Azcapotzalco, que entonces estaba ganando
esta lucha por el poder.
Pasó los años de la adolescencia y de la
madurez huyendo, pues no recuperó el trono
que le correspondía hasta casi los treinta
años, tres lustros después de su huida. Sufrió
en este tiempo varios intentos de asesinato,
incluyendo uno de su propio hermano, aliado
de los tecpanecas .
Sus experiencias le dieron una visión
estratégica de la política y del arte de la
guerra, en la que participa frecuentemente
contribuyendo a la victoria. Por ello, a pesar
de no estar gobernando, se convierte en un
aliado importante de los mexicas y otros
pueblos opositores a los tecpanecas dirigidos
por Maxtla, hijo y sucesor de Tezozómoc.
Cuando
este
pueblo
fue
derrotado,
Netzahualcóyotl regresa a Texcoco, recupera
su trono y participa en la Alianza que se forjó
entre Tenochtitlan, Tacuba y su propio reino.
Su pericia como estratega y el tamaño y
riqueza de su señorío texcocano lo llevan a
ser un consejero apreciado por los señores
mexicas, dominantes en la alianza, y con ello
a proteger a su pueblo, y aun agrandar sus
dominios participando en nuevas guerras,
indistinguibles de las conquistas de los
antiguos dueños del Valle de México.
Los tributos que adquiere por estas victorias
le permiten emprender una reconstrucción
de su capital, edificar nuevos palacios y
templos, fuentes y acueductos que hicieron
de Texcoco una ciudad digna de admiración.
El historiador novohispano, Fernando de Alva
Ixtlilxóchitl, que era su descendiente, hace
uno de los relatos más completos de la vida
de Nezahualcóyotl y afirma que, aún durante
su exilio, fue él quien dirigió la construcción
del primer acueducto que lleva agua a la
naciente capital mexica, por lo que sus
dotes de constructor las practicó también en
Tenochtitlan.