Página 51 - Revista79

Versión de HTML Básico

el arte por el arte, por lo que su obra es una poesía
intimista donde se recrean mundos exóticos, raros
y exquisitos, invocando lo sensual, la ensoñación y
lo mitológico. De esta forma, crea y defiende una
utopía de perfección, donde lo bello es idealizado.
La innovación del verso libre es particular en sus
poemas, donde no se somete a normas o reglas, sino
se guía por el ritmo y cadencia interna.
De esta forma, nace el Modernismo, el primer
movimiento literario en Hispanoamérica, donde
las aspiraciones y actitudes son las de las sociedades
Latinoamericanas en su entorno.
Sin embargo, leer a Rubén Darío un siglo después
puede ser un reto para el lector, sobre todo porque
sus obras son desgastadas en pobres clases de
español de primaria y secundaria, devaluando de
esta forma el genio de su poesía. También la obra
de Darío se enfrenta al desafío de una época donde
el inglés domina la cultura, y por ende la literatura,
incluso en sociedades hispanas.
De cualquier forma, Rubén Darío ha de leerse
con cuidado, dejando a un lado las teorías post-
estructuralistas, entre ellas el feminismo, porque
difícil será apreciar la concepción de la belleza que
está presente en su obra, la cual muchas veces es
expresada en ideales de la mujer, que para el siglo
XXI pueden ser obsoletos.
Pero hay que recordar que Rubén Darío no
nació para darle gusto a su siglo. Por esta razón,
leer a Darío no debe pasar de moda, ya que su
aportación a la literatura logró dar voz a la cultura
hispanoamericana y abrió brecha a los grandes
escritores del siglo XX. Leer a Darío, muy por el
contrario, nos recuerda que belleza y arte deben
defenderse a pesar de la ignorancia y la violencia de