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Hace unos cuantos días perdimos como
sociedad a un gran historiador y hombre
de bien. Tuve la fortuna de mantener con
él una preciosa amistad.
Después de haber leído todas sus obras pensé que
había poco por saber. Sin embargo, a través de
largas charlas descubrí al hombre cuya pasión por
la historia nos rebasaba y con mucho. Aquellas
charlas con café se tornaban en verdaderas
tertulias, con su plática evocaba los grandes
personajes de nuestra sociedad nuevoleonesa
que él conoció y a través de aquella magia de sus
palabras, parecía que los teníamos como invitados.
Al cabo de muchas jornadas labrando aquella
amistad, encontré a un hombre divertido con un
gran sentido del humor, y aún cuando no me tocó
verlo así, confesaba que eran un gran aficionado
al baile y al canto. De su prodigiosa memoria
brotaban versos y poesías aprendidos en sus
primeros años escolares, recitaba de corridito
poemas de dos o tres cuartillas y sin error.
Durante
los
últimos
años
convivimos
singularmente: el maestro don Israel, Hernando
Castillo Guerra
1
y un servidor. Desde hace algún
tiempo acordamos romper con la solemnidad,
y en aquellas tertulias llamar a las cosas por su
nombre, aún cuando sonara feo. Aquello aportó
la pimienta: ambos sabían hacerlo sin perder
postura.
Era una delicia provocarlos a la discusión de
algunos temas. Comprendí que me falta mucho
por aprender, no cabe la menor duda que la edad
nos da sabiduría. El maestro Israel, pese a sus
casi 94 años, mantenía una memoria fresca. Con
frecuencia procuraba que la plática lo llevara a los
recuerdos y añoranzas. Así su amor, su esposa Lilia
Villanueva, estaba con nosotros y nos alegraba
con sus recuerdos.
1. Histórico dirigente local del Partido Revolucionario
Institucional que ocupó diversos cargos públicos.
Encabezó por muchos años la mesa política en un café
de la Av. Hidalgo y Emilio Carranza, en el centro de la
ciudad.
Lic. Carlos González Rodríguez
En memoria de
DON ISRAEL
CAVAZOS GARZA